Observatorio sobre Conflictos Socioambientales y Defensa de Activistas

Información sobre conflictos socioambientales en Jalisco, la defensa de activistas, y las luchas y resistencias por el territorio


Agroecología para la vida autónoma: “filosofía para la acción”

Este jueves 18 de abril, en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, la Cátedra Jorge Alonso dio inicio al seminario “Saberes para otros mundos posibles” que finalizó el sábado 20 en el malecón de la comunidad indígena coca de Mezcala. En la mesa que duró aproximadamente dos horas participaron defensoras y defensores de la comunidad de Mezcala y otros espacios como el Comité en Defensa del bosque El Nixticuil. Presentaron la licenciatura en Agroecología para la Universidad de Mexcala, un proyecto a desarrollar en territorio recuperado tras años de lucha que próximamente abrirá sus puertas a estudiantes con interés genuino en la contribución de la autonomía de los pueblos y la recuperación del territorio. En el espacio de diálogo se respondieron varias preguntas respecto a la inesperada búsqueda de alternativas ecológicas al glifosato.

Tema: Mesa de diálogo acerca de la siembra, el rescate de los saberes y presentación de la licenciatura en Agroecología de la Universidad de Mexcala.

Saberes de la Tierra: otras agroecologías para la vida y la autonomía.

La mesa moderada por Hugo Iván Sánchez Nava, integrante de Tierras Milperas (California, Estados Unidos), fue estructurada con preguntas sobre el arraigo a la tierra y su importancia, la importancia de sembrar alimentos y los saberes que debería fomentar la universidad. Comenzaron con las presentaciones en las que mencionaron la historia de origen del colectivo del que forman parte y en ese orden dieron respuesta a las preguntas:

  • Adrián G. Hipólito Hernández (Comité en Defensa del Bosque El Nixticuil)
  • María González (Comunidad coca de Mezcala)
  • Ezequiel Macías (Red de Alternativas Sustentables Agropecuarias, Juanacatlán)
  • Eliodoro Martínez (Tierras Milperas, California)

https://fb.watch/rCyaMP5WcJ

¿Por qué resulta vital arraigarse a la tierra?

Adrián Hernández compartió que la historia del Comité es la de la defensa del bosque El Nixticuil contra inmobiliarias y proyectos del estado que han reducido significativamente su extensión, que alguna vez fue muy semejante al de La Primavera, alrededor de 30 mil hectáreas. El comité nació de la organización que tuvieron hace 20 años mujeres de la zona y tiene como actividades centrales el monitoreo, control de incendios en la prevención con guardarrayas, la recolección de semillas del propio bosque para la reforestación, movilizaciones y defensa legal.

«Por experiencia, sin vínculo no es posible resistir», explicó Adrián, para quien es necesario sentir arraigo con el territorio fuera del sentido de posesión y esto es especialmente difícil en contextos despojados de memoria como la ciudad, es decir, sin un vínculo fuerte y heredado como ocurre en algunas comunidades.
Para garantizar la defensa des necesaria la perspectiva del común, que requiere de organización y de tejer relaciones con el bosque, sus ciclos, con los animales, los seres vegetales y compañerxs de lucha. Adrián resalta al amor por el territorio como punto de convergencia de los sentimientos de arraigo y explica:

“Es parte del lenguaje de abajo, que pertenece a las luchas y que resulta incomprensible para los tecnócratas, para la clase política». «Luego pensamos: ¿cómo van a entender esos políticos que con la pluma autorizan talar un bosque, que la comunidad de robles pequeños que quieren destruir, tienen 15 años que han sobrevivido, que los cuidaste en el vivero regándolos casi a diario, los cuidaste de plagas, del ganado, los cuidaste otros trece años en el monte? ¿Cómo van a entender la relación con la laguna, con el río, con la isla?”, Adrián Hernández.

Por su parte, María González explicó que para quienes forman parte de la comunidad coca de Mezcala «la tierra es todo».

«Para nosotros la tierra es todo. La mayoría de las personas se dedican a la siembra del chayote, calabaza, maíz. Vivimos en la orilla de la laguna de Chapala, también somos pescadores. Si Mezcala pierde sus tierras, muere toda nuestra cultura, pues vivimos de lo que la tierra y la laguna nos dan. Si Mezcala pierde sus tierras pierde todo, nos quedamos sin nada. Los jóvenes van a perder todo lo que queremos que ellos aprendan. Si Mezcala deja que el gobierno haga lo que quiera con el pueblo, el gobierno va a desbaratar Mezcala. Llega el narcotráfico y a la mayoría de los jóvenes los va a involucrar en sus vicios, los va a llevar, los va a perder y toda la transición de Mezcala se va a perder. Si dejamos a Mezcala, Mezcala muere para todos», María González. 

Ezequiel Macías se presentó hablando de la herencia de siembra que tuvo de su padre y abuelo. El haber nacido en el campo, en “el surco” -dijo él-, le dejó ver claramente el gravísimo daño que en múltiples dimensiones trajeron los monocultivos. Mencionaba que la llegada de las maquinarias agrícolas cambió la vida en el valle, el “rompimiento social” que causó la llegada del primer tractor que desplazó a los trabajadores y la dependencia a las condiciones del comprador que genera producir un sólo cultivo. El valle en el que se ubica Mezcala, va desde Juanacatlán hasta La Barca y sobre el río Santiago, por ello el estado les posicionó como una zona de alta producción, proveyéndoles de maquinaria y semillas mejoradas para aumentar la producción.

«En el concepto indígena, ancestral, campesino, se le considera una madre proveedora de alimentos, comparte con las comunidades su sabiduría social del territorio, el sol, la luna, el fuego, el agua, el aire. Como parte de una estructura de vida cotidiana para tomar las destrezas y prácticas que dieron rumbo a las civilizaciones formando a la memoria del compartir y el hacer. Cuando las comunidades salen de sus lugares de origen por las razones que conocemos y que nos pesa, el mejor abrazo que recibe nuestro cuerpo es cuando ves la montaña, el valle, el lago, el sol que aparece y desaparece en el mismo lugar. Respirar el aire con aroma a flor de campo y ver que la tormenta se aproxima en el horizonte. Estos son los principios que jamás se tienen que olvidar para hacer la resistencia en el territorio y nuevas formas de vida», Ezequiel Macías.

Eliodoro Martínez es de Michoacán pero radica en California, Estados Unidos. Trabaja en la siembra de fresas y moras pero fuera del trabajo disfruta con sus compañeros de sembrar  jitomates, chiles, frijoles o cebollas en “el jardín o parcelitas” espacio al parecer facilitado por la misma empresa. Cuenta que posterior a facilitarles el espacio quisieron imponerles siembra de flores y otras especies por las que realmente no estaban interesados y así fue que se organizaron con Tierras Milperas, para seguir sembrando y conviviendo con el interés de cuidar su alimentación, compartir saberes y costumbres con sus familias y tener un espacio seguro que les hace sentir como en México.

Hugo Sánchez compartió que tras haber conseguido un acre para sembrar en la comunidad de California, en Estados Unidos, tuvieron que sobreponerse a comentarios xenófobos y racistas, que replicaban el discurso del expresidente Donald Trump, y que fue impuesta por una administración nueva de la iglesia cercana. Aprovechando el apoyo de los medios y otros esfuerzos, Tierras Milperas consiguió tener 4 acres para la siembra, en los que no utilizan venenos químicos, por lo que también van contracorriente a las nuevas tecnologías que imperan en el país.

«El modelo de economía y nación en Estados Unidos está diseñado para abarcar el planeta. Con los últimos conflictos de Israel y Palestina creo que se ve más claro que la OTAN es como el policía, la salvaguarda del sistema neoliberal capitalista y que como decía don Ezequiel, finalmente ellos son los que dictan cuánto vale nuestro grano que hemos sembrado por miles de años. Y ahí es cuando vemos que esto de la justicia parece algo que se le deja a las nuevas generaciones, y está en sus manos continuar con un proyecto comunitario o continuar con un proyecto económico que nunca ha obedecido a los pueblos del sur y que ha sido diseñado para explotar, para que la esclavitud no se termine, contaminar las tierras y de más».

«Sabemos el daño que producen, eso es solo la muerte para darle dinero al mercado. Algunas de esas tecnologías son tecnologías de guerra. El agente naranja que se utilizó en la guerra de Vietnam se utilizó después como agroquímico sintetizándolo, entonces definitivamente decimos que no aunque sean extremadamente efectivos, sí matan, pero matan incluso al ser humano. Esto es global, el sistema económico es diseñado en Europa para el beneficio de unos bancos y esos son los que han controlado los precios de las semillas del planeta. Ellos son los racistas, son familias de miles de años que solamente están pensando cómo seguir en el poder y cómo erradicar a los pueblos del sur», Hugo Sánchez.

¿Qué sentido tiene sembrar alimentos?

Adrián Hernández comparte que en el Comité Salvabosque, más que alimento directamente para humanos, tiene una iniciativa colectiva de trabajo de reproducción de árboles y flora nativa del bosque El Nixticuil como alimento y casa para los animales principalmente.

«Por estas dos décadas hemos sembrado árboles y también otras formas de vida que ayudan al bosque a irse regenerando sobre todo en espacios que han sido devastados por el gobierno y las inmobiliarias y obviamente también con un sentido político para bloquear y recuperar estos espacios que son amenazados por la urbanización», Adrián Hernández.

Algunos sentidos importantes que atribuye a la siembra de árboles y flora nativa son, crear un espacio de autonomía para la reproducción de la vida, tratar de generar colectivo o por lo menos desafiar el egoísmo interiorizado de la ciudad.

Por su parte, María González asegura que cuando las personas siembran sus propios alimentos viven más felices, como es su caso al sembrar cilantro, cebolla, chayote, frijol o maíz.

«A lo mejor no tenemos un trabajo pero el simple hecho de ser dueños de nuestras tierras nos permite vivir dignamente y tener comida en la casa, por eso es muy importante sembrar lo que nosotros comemos o lo que más utilizamos, para saber que es lo que estamos comiendo porque si lo sembramos no les vamos a poner químicos, le vamos a poner de nuestra propia tierra para que crezcan naturalmente y no nos enfermemos de tantas cosas que hay ahorita como el diabetes o el cáncer», María González.

Para Ezequiel Macías, el sentido de sembrar los propios alimentos es justo la reconstrucción de esa autonomía alimentaria colectiva. Para hacerle frente a la agroindustria han tenido encuentros con otros pueblos, han hecho un rescate de la siembra, de las técnicas y semillas nativas. Explica que “preparar la tierra” y cuidar de las semillas, tiene sentido social, político y cultural relacionado con la luna y sus ciclos.

«Compartirlo año con año nos da el conocimiento y las capacidades para seguir trabajando. Apropiarte del espacio y de las herramientas es muy interesante y generar toda una estructura social de plantas que vas a consumir en el año porque a partir de que haces una agricultura industrial pierdes totalmente esa capacidad auto alimentaria y al ser un cuerpo débil, desmineralizado, vienen las consecuencias que ya estamos conociendo», Ezequiel Macías.

Hugo Sánchez complementa la información del rescate de semillas con un dato sobre la Comisión Federal para la Prevención contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), que constantemente cambia el nombre de las plantas medicinales para que las comunidades pierdan información. Y comparte que en Estados Unidos los únicos sectores que no reciben pago por horas extras son los de limpieza doméstica y el sector campesino.

«Eso nos habla del racismo que hay en este sistema económico hacia los pueblos del sur cuando tenemos oportunidad de ocupar estos espacios», Hugo Sánchez.

¿Cuál sería la formación agroecológica que debe proporcionar la Universidad de Mexcala? ¿Qué saberes deberían fomentar?

Adrián Hernández reunió las perspectivas de las personas involucradas en la planificación de la universidad de Mezcala, miembros de organizaciones, movimientos y personas con intenciones afines a la agroecología, que tras varios años han coincidido en:

  1. Autonomía alimentaria, no soberanía
    Que permita formar con la capacidad de dar autonomía alimentaria a los pueblos. Que sea capaz de lidiar y confrontar las posturas de la agroindustria y el consumo capitalista.
  2. Agroecología transterritorial
    Lo que se ha planteado por los compañeros que se han visto obligados a migrar, que agrupan gente de muchas partes y siguen sembrando en otros territorios, manteniendo las relaciones con la tierra, con sus alimentos y la comunidad.
  3. Perspectiva antipatriarcal. Saberes de las mujeres como guía.
    Todos los aspectos de la licenciatura en Agroecología y de la Universidad de Mexcala deberían estar presentes y atravesados por la mujer y sus luchas, atravesados por el cómo las mujeres han sostenido históricamente la defensa del territorio. Se quiere construir una agroecología en la que las mujeres estén adelante, no solo en términos de su ingreso sino en los contenidos teóricos y prácticos, en la literatura y discusiones.
  4. Política del arraigo y saberes atravesados por la raza.
    Se apuesta por el arraigo a la tierra con el respeto e incentivo a la permanencia en el territorio.
  5. Buena alimentación.
    Es fundamental para la reconstitución las comunidades, la buena alimentación y con ella el cuidado de la salud.

«Hace algunos años platicábamos con Don Ezequiel Macías en Juanacatlán, nos compartía que cuando se hace la milpa siempre hay que producir no solo para nosotros, refiriéndose a la comunidad humana, sino que también hay que sembrar para los otros seres vivos del territorio… Creo que esta forma de mirar al mundo, de saberes campesinos e indígenas, de cuidado de la tierra, es uno de los saberes por los que se está apostando en la Universidad de Mexcala», Adrián Hernández.

Adrián finaliza sus aportaciones resaltando que el esfuerzo que se está realizando la universidad se extiende a lxs jóvenes de los pueblos indígenas de la región, un esfuerzo colectivo que reivindique su historia con los territorios y memorias de lucha por defenderlo. Un espacio de agroecología que trascienda la figura de la academia, con una postura centrada en la defensa del territorio y construida en gran parte desde los saberes indígenas y campesinos, de práctica constante fuera del campo discursivo que funcione como una filosofía para la acción.

María González resaltó la importancia de transmitir el conocimiento a los jóvenes para que consigan, como en su caso, la autonomía de sembrar y cuidar: “ya no tenemos patrones”. Añadió ejemplos específicos de actividades que esperan realizar con los próximos alumnos de la Universidad de Mexcala, como el cuidado de los animales, de los árboles y reforestación o mantenimiento para la laguna de Chapala. Eliodoro Martínez reiteró la importancia de compartir los conocimientos y de ser “un sólo cuerpo” que contribuya a su comunidad. Hugo Sánchez habló del reto de las generaciones antiguas para intentar que lxs jóvenes resistan a las formas de occidente y consigan este arraigo con la comunidad, por la destrucción de la mayor parte del planeta.

Ezequiel Macías planteó un perfil de egreso a la universidad que va de un compromiso serio, consciente y respetuoso de la madre tierra. Que sea proveedor de proyectos de vida, comunitarios, sociales, políticos, culturales, económicos, que abra espacios y no esté a la espera de una contratación. “No queremos un profesional más que vaya a ser una carga, ni para su familia ni para la comunidad”. Resalta la importancia de que lxs estudiantes lleven un conocimiento teórico y práctico desde el inicio: «en 40 días tendrían que tener alimento propio y para el personal administrativo de la universidad». Espera que al egresar tengan pleno conocimiento de elaboración de composta, de hacer abono foliar, reconocer enfermedades de las plantas y problemáticas nutricionales en plantas, suelo, animales o personas. Que tenga el conocimiento de la parcela en su totalidad, para cuidar la erosión del suelo y a las especies nativas.

Hugo Sánchez cerró las participaciones con el planteamiento del conocimiento campesino como la más alta jerarquía, ya que «la agricultura precede a la cultura», y especialmente porque sólo con este conocimiento el planeta puede continuar.

El reto frente al glifosato

En la ronda de comentarios hubo felicitaciones, admiración por la labor, solidaridad y palabras de aliento frente a la espera de la inauguración de la Universidad de Mexcala. Un egresado del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) comentó la incongruencia actual de que dicho campus no sea autosuficiente, pese a la amplia extensión de tierras que tiene. «que tiene: «Si están enseñando a sembrar a sus estudiantes, pues que se reflejara, ligándolo con la gastronomía y para la alimentación sana. Porque, por ejemplo, aquí a las berries hasta en las esquinas las venden y hay gente que las prefiere y desdeña los capulines, el camote del cerro u otros tipos de alimentos porque quieren cambiar de estilo de vida. En ese sentido sería muy importante la recuperación de las variedades silvestres», comentó.

En seguida, se escuchó un comentario referente al herbicida glifosato, preocupado porque el gobierno declara que no existe una alternativa para ello y argumentando además que todo lo planteado respecto de las prácticas agroecológicas funcionan a pequeña escala.
Ezequiel Macías, habló del glifosato como uno de los contaminantes más agresivos y que como alternativa podría utilizarse el tractor para hacer un deshierbe, pero no es conveniente hacer uno total, pues debería hacerse una selección de hierbas nativas para que sean complemento de lo que se piense sembrar. Habló de producciones masivas de alimento que no sirven para consumo humano o animal, una comercialización absurda de venenos. Y que la raíz de las problemáticas de los campesinos que no se mantienen de la siembra, no está en el volumen de producción sino en la base del sistema capitalista, en el que el campesino no debe ganar un peso.

«Y la otra es la pata que tenemos encima, que no nos dejan ser comercializadores quieren que seamos peones del sistema», Ezequiel Macías.

Además compartió que el cultivo alterado que genera gran rendimiento en realidad produce alimentos de pésima calidad, y que el veneno en ellos los vuelve incluso de alta peligrosidad para la engorda “y esa es la calidad de lo que estamos comiendo”. “Falta trabajo y mucho conocimiento. Ahorita no hay campesinos, hay viejos de 80 ó 90 años rentando las tierras para que un rentero llegue y te diga ‘voy a meter gente’.

«Ellos lo que quieren es el rendimiento y lo que estás haciendo es matar la tierra, y matar la tierra es matarte a ti, matar el territorio. Nos falta mucho diálogo de lo que podemos hacer si queremos vivir en este planeta todavía».
«En las zonas cañeras la mayor parte de las personas orinan el glifosato y eso es la garantía de que a su temprana edad, muchas de esas personas se van a morir y de dónde cabrones van a ganar un peso si no lo tienen, porque el precio de la caña es un pinche precio que no sirve de nada sujeto a los industriales y al estado, amigo aquí lo que falta es una pinche revolución de conciencias pero no hay personas que quieran estar en el campo, el padre mandó a sus hijos a estudiar, los mandó a Estados Unidos, se fue porque no se puede, porque hace falta mucho por hacer pero si no lo hacemos ustedes y nosotros, nadie lo va a hacer, eso que nos quede de tarea», Ezequiel Macías.

Pese a la amplia explicación de Ezequiel, la insistencia del autodenominado “abogado del diablo” por encontrar un suplente al glifosato, obtuvo una respuesta entre el público, de quien minutos antes había propuesto la siembra y rescate de especies nativas para CUCBA:

«Sí hay algunas soluciones planteadas para contrarrestar el uso del glifosato. En la página del CONAHCyT hay una serie de boletines a los que no se les ha dado suficiente difusión, porque claro las compañías que producen estos venenos son las mismas que producen semillas mejoradas. Pero sí hay, dependiendo de los tipos de cultivos y las regiones. Si estamos hablando de los grandes valles de Culiacán, ahí lo que tiene que hacer es rotación de cultivos, porque cada cultivo tiene sus propias plagas y no es lo mismo sembrar en primavera, en verano o en otoño. Y hay muchas prácticas, de cobertura con plásticos, control con fuego y sobre todo controlar el banco de semillas que hay en los suelos. Pero mientras no cambie la idea en la agricultura que se sigue actualmente, el problema se va a venir para el 2050, pues precisamente la agricultura industrial en lugar de parar las hambrunas que hay a nivel mundial, está complicando las cosas con estos químicos que está lanzando al ambiente», asistente.

Compartió que el propósito de la agroecología de producir alimento sin dañar el ambiente es el que se debería buscar.

Hugo Sánchez compartió que algunos componentes de la canela están siendo estudiados para funcionar como herbicida y Ezequiel Macías agregó que los herbicidas le parecen innecesarios pero algo que puede matar efectivamente a las “buenezas”, como llama a las mal denominadas “malezas”, es la Coca-Cola.

Visita al huerto universitario

Después del fuerte intercambio de experiencias, concluyó la mesa con algunas risas, y tanto asistentes como participantes de la mesa, en grupo, caminamos al huerto universitario del CUCSH: un espacio en rehabilitación que en sólo un semestre ha reunido muchos esfuerzos y han encaminado a transformarlo en un “parque laboratorio”.

Actualmente pertenece a la Red de Huertos Universitarios “RHUGE” y sus integrantes (profesores, estudiantes y egresados) buscan que sea un espacio de comunidad en el que los tintes políticos no les estorben y quienes decidan apoyar lo hagan voluntariamente, pertenezca o no a la institución.

Los ponentes compartieron su sabiduría respecto de los árboles, las plantas, la tierra y el agua. Ezequiel Macías reconoció la labor de lxs compañerxs del huerto, a pesar de las malas condiciones en las que recibieron el espacio. A simple vista detectó un árbol enfermo, de un «cáncer» y mencionó que las enfermedades coinciden para plantas, animales y personas porque nos nutrimos de la tierra, estamos conectados; pero al mismo tiempo, dijo, de todos los seres, somos los humanos los más alejados de esa sabiduría. Ezequiel, detectó energéticamente el mejor espacio para situar un pozo de agua, algo a lo que podríamos ser sensibles de tener verdadero contacto con la tierra, empezando por el pleno conocimiento de nuestros alimentos, asegura.

Desde el Observatorio Sobre Conflictos Ambientales y Defensa de Activistas seguiremos pendientes del huerto y de la licenciatura en Agroecología. Esperamos que a ambas iniciativas lleguen personas con el corazón orientado hacia la tierra, que se nutran recíprocamente y con fuerza y continúen inspirando proyectos para la vida.

  1. Consuelo Sarahí Checa Navarro. Estudiante de Sociología en la Universidad de Guadalajara e integrante del Observatorio sobre Conflictos Socioambientales y Defensa de Activistas. Correo: checasarahi@gmail.com ↩︎



Deja un comentario

SOBRE EL OBSERVATORIO

El Observatorio sobre Conflictos Socioambientales y Defensa de Activistas es parte del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUSCH) de la Universidad de Guadalajara.

Síguenos en redes:

Newsletter