Arroyo Hondo: ¿retener el agua o planear el territorio?
Por José Toral
Cápsula transmitida por Radio Fórmula Jalisco el 10 de agosto de 2026
¿De qué sirve construir infraestructura para contener las inundaciones si, al mismo tiempo, seguimos urbanizando las zonas que generan cada vez más escurrimientos?
Hola, soy José Toral, periodista y profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara, y esto es Observa Tu Ambiente, un espacio para analizar los problemas ambientales de nuestra ciudad. Gracias al equipo de Radio Fórmula por abrirnos este espacio.
Hoy quiero hablarles de lo que está ocurriendo en la cuenca del Arroyo Hondo, en Zapopan.
Las inundaciones que afectan a colonias como La Martinica no comienzan cuando el agua llega hasta sus calles. El problema se origina kilómetros arriba, cuando los espacios que antes podían absorber parte de la lluvia son cubiertos por viviendas, calles y concreto.
Y esto no es solamente una advertencia de especialistas. El propio gobierno de Jalisco lo reconoce.
Su Plan Maestro de Regulación de Escurrimientos Pluviales de la Cuenca Alta del Arroyo Hondo señala que la urbanización acelerada ha reducido las áreas naturales de infiltración y, como consecuencia, ha incrementado el volumen y la velocidad de los escurrimientos durante las lluvias intensas.
Para enfrentar este problema, el gobierno propone tanques de regulación, ampliaciones de canales y cuatro Sistemas Acuíferos de Regulación e Infiltración, conocidos como SIARI. El objetivo es almacenar temporalmente el agua, reducir los caudales máximos y permitir que una parte se infiltre al subsuelo.
Uno de estos sistemas tendría capacidad para 18 mil metros cúbicos y estaría precisamente en La Martinica. Otro, ubicado en CUCEA, alcanzaría los 50 mil metros cúbicos.
Son obras que pueden contribuir a reducir el riesgo.
Pero falta otra parte de la ecuación: ¿qué hacemos con las nuevas urbanizaciones que continúan impermeabilizando la parte alta de la cuenca?
Esta pregunta ha cobrado relevancia por el proyecto Legado Jalisco, con el que el gobierno estatal pretende construir 200 viviendas para elementos de Seguridad Pública y sus familias en Mirador de San Isidro. Habitantes de la colonia se han opuesto a que el proyecto se construya en ese sitio y han solicitado una mesa de diálogo con las autoridades.

El especialista en gestión de recursos hídricos, hidrología e hidráulica Josué Daniel Sánchez Tapetillo advirtió que el terreno se encuentra en la parte alta de la cuenca del Arroyo Hondo y que urbanizarlo contribuiría a incrementar el problema aguas abajo. Su planteamiento es que se requiere más infraestructura para mitigar las inundaciones, sí, pero al mismo tiempo dejar de urbanizar zonas que incrementan los escurrimientos.
A esta advertencia se suma Carlos Ruiz Chávez, especialista en información estadística y geográfica, quien explica que la urbanización de las partes altas ha provocado que un mayor volumen de agua descienda hacia zonas de menor elevación. Entre las últimas receptoras de estos escurrimientos se encuentran La Martinica y Lomas de Tabachines, donde las inundaciones ya han cobrado vidas humanas.
El problema, por supuesto, no puede atribuirse a un solo desarrollo habitacional. Es acumulativo.
Cada nueva superficie impermeable modifica el comportamiento del agua: disminuye la infiltración y aumenta la cantidad y velocidad de la lluvia que escurre hacia las partes bajas.
Por eso resulta llamativo que el propio Plan Maestro reconozca a la urbanización como parte del origen del problema, pero que las acciones que presenta se concentren fundamentalmente en regular, infiltrar y conducir los escurrimientos una vez que éstos se producen. En el documento no aparecen medidas de ordenamiento territorial dirigidas a limitar nuevas superficies impermeables en la parte alta de la cuenca.
Y hay otra dimensión de este conflicto que no podemos pasar por alto.
La madrugada del 30 de julio, habitantes que mantenían un plantón contra el proyecto fueron desalojados mediante un operativo policial. Los vecinos denunciaron la participación de alrededor de 200 elementos antimotines y que dos mujeres resultaron lesionadas.
El uso de la fuerza pública no puede sustituir la discusión pública sobre el territorio.
Ante un proyecto cuestionado por sus posibles impactos urbanos e hidrológicos, la prioridad debería ser transparentar los estudios, escuchar a quienes habitan la zona y someter las decisiones a argumentos y análisis técnicos. Las diferencias sobre cómo debe utilizarse un espacio de la ciudad deben discutirse con información y diálogo, no resolverse mediante la fuerza.
Y esto tampoco significa oponerse al derecho de los policías y sus familias a una vivienda digna. El propio Sánchez Tapetillo ha señalado que su cuestionamiento no es al programa Legado, sino a la elección de este terreno.
El gobierno de Jalisco plantea que sus obras permitirán reducir los caudales máximos, incrementar la infiltración y disminuir el riesgo de inundación en las colonias ubicadas aguas abajo. Son objetivos necesarios.
Pero la planeación urbana también es infraestructura contra las inundaciones.
Si mientras construimos vasos y sistemas capaces de almacenar miles de metros cúbicos de lluvia seguimos aumentando las superficies impermeables que generan nuevos escurrimientos, estaremos intentando resolver aguas abajo un problema que también estamos produciendo aguas arriba.
Reducir el riesgo para las viviendas, los bienes y, sobre todo, la vida de las personas que habitan La Martinica y otras colonias de la cuenca del Arroyo Hondo requiere infraestructura hidráulica, pero también ordenamiento territorial.
La pregunta no es solamente cuánta agua podemos retener.
También debemos preguntarnos dónde, cuánto y bajo qué condiciones podemos seguir urbanizando.
Soy José Toral y esto fue Observa Tu Ambiente, una cápsula del Observatorio sobre Conflictos Socioambientales y Defensa de Activistas de la Universidad de Guadalajara. Gracias por escuchar.
A continuación, compartimos un comunicado del colectivo Vecinos Unidos Mirador San Isidro.


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